Una reflexión

Mi experiencia fue...

Por Enrique Mier

 

NECESITAMOS URGENTEMENTE APRENDER A PERDONAR.

 

            Es una de las causas que inciden mas directamente en agravar el estado de angustia y ansiedad en que vivimos.

             Los rabinos decían que se podía llegar hasta tres veces en el perdón, Pedro fue muy generoso por la presencia del Señor, diciendo hasta siete. La generosidad de  Dios no tiene limites, puesto que la respuesta el Señor a Pedro: setenta veces siete, significa que la disposición de perdón por parte del discípulo cristiano, no tiene limites, está siempre permanente

             Esta filosofía del perdón era tan revolucionaria, que necesitaba una buena ilustración para poderla entender, que era el objetivo del Señor para que la pudieran practicar (Mateo.18.23-35)

             Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos

             El rey pide cuentas a sus siervos. Indica que todos tenemos que dar cuanta de nuestra vida, y que difícilmente, las cuantas pueden estar saldadas, es decir, es muy probable, que ante la rendición de cuanta ante la autoridad, tengamos déficit, el cual nos es imposible pagar

        Y al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

25 Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y que se le pagara la deuda

             En este siervo era tal la deuda, (al cambio 60.000.000 €) que tenía que pagarla con la vida. Esta es una deuda impagable, porque la vida es nuestro máximo capital. Esta parábola ilustra como nos encontramos nosotros ante el Juez de toda la tierra; todos los hombres somos pecadores, por tanto deudores, el pecado no tiene otra paga que la muerte, porque la vida no puede nunca pagar la deuda.

             ¿Qué podemos hacer ante tal situación de bancarrota, pedir perdón. Esto es lo que este siervo hizo ante su juez.

             Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: “Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.”

             Esta es una forma de pedir misericordia, y postergar el pago, que sabía que nunca podría pagar.

             No deja de sorprender la decisión del juez, porque nos dice:

             Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda

             El juez sabía que no podía pagarla, solo había dos alternativa, el perdón o la muerte. El juez manifiesta mucha misericordia, y le perdona todo, dándole como regalo inmerecido la vida.

             Esta experiencia personal debió de marcar profundamente al este personaje, porque había recibido por gracia, lo que no merecía por justicia. La gratitud permanente al perdón recibido, le debió marcar para siempre un rumbo en su forma de vivir, sus conceptos de lo que es la misericordia, debió penetrar para siempre en sus entrañas, y decidir para siempre practicarla al nivel de su propia experiencia personal.

             Recibir el perdón, te tiene que hacer un deudor agradecido, dispuesto a dar algo de lo mucho recibido. No se puede esperar otra cosa, en buena lógica, el perdón con perdón se paga.

PERO (siempre lo ponemos) al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios, y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes.”

29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo y te pagaré.”

30 Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

       Como hemos dicho, él debía 60.000.000 €, y a el le debía 0,60 €. Esta diferencia marca la distancia que hay en el ser humano entre lo que está dispuesto a pedir y lo que no está dispuesto a dar.

 31 Así que cuando vieron sus consiervos lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido.

32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo*: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste.

33 “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”

34 Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.

35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano.

             El practicar la enseñanza de esta parábola, puede hacerte mucho bien ahora y en la eternidad, en la eternidad, porque al cielo no se puede entrar con deudas pendientes, (solo Dios te puede perdonar, si te arrepientes)  y en la tierra la convivencia pacifica, es imposible sin la capacidad de perdón.